Dorothy…

Dorothy simplemente se ve arrastrada en ese torbellino, cualquiera podría temer por ella, incluso Toto que la conoce bien… Claro es sólo una niña.
Pero usted querido lector no se confunda. Ella es valiente y no tan niña.

Está el camino dorado, que ya para estos días es mas un laberinto dorado, pero está bien. Sólo hay que seguir caminado, para llegar al final.
En el camino se ha encontrado de todo, el espantapájaros que no tiene cerebro. Por todos los cielos que es un idiota!. La puede acompañar por el camino, pero cada uno busca su propio objetivo, cada uno es cada uno. Y quien sabe si el pobre espantapájaros al final encuentre su destino.
También el hombre de hojalata, que no tenía corazón, o eso quería aparentar. Ahí sigue el camino él también, pero Dorothy podría asegurar que conoció su latido hace tiempo ya.
Se encontró también con el león, que a simple vista podría parecer temerario y digno de admirar, pero al final era sólo un cobarde más. Dorothy tan graciosa, quería llevarse con ella al león, para recorrer juntos el camino dorado, pero hay cosas que sólo el león puede decidir. Encontrar su valentía depende de él.

Pero hay más, el camino, mas bien laberinto, es tan largo y confuso a veces, hay magia y superhéroes mientras ella recorre sus eslabones dorados. Y hay mucha gente más, pero no se debe nadie preocupar, pues Dorothy tiene claro ya, que su destino es suyo y está al final. Que quien lo recorre ahora junto a ella es sólo parte del camino, y por eso le canta a ese alguien “Somewhere over the rainbow”, porque es su favorita.

El mago de Oz, no se trata sobre el hombre pequeño escondido tras la voz, se trata sobre ese camino dorado y sobre la canción.